Un simulador de entregas cooperativo que apuesta por el humor absurdo y el terror repentino, ideal para una noche de risas rápidas, aunque con un recorrido muy corto.
Dodgy Deliveries se presenta como una propuesta inusual en el saturado mercado de los juegos de terror cooperativos. En este título gratuito, los jugadores deben gestionar un servicio de entregas mientras intentan sobrevivir a los peligros que acechan en la oscuridad. El concepto es simple: subirte a una bicicleta, llevar paquetes de un punto A a un punto B y tratar de que la noche no te consuma en el intento. Es una experiencia diseñada exclusivamente para ser disfrutada con amigos, donde la torpeza de las mecánicas es tanto su mayor virtud como su peor defecto.
En cuanto a su jugabilidad, el título se siente como un híbrido extraño entre un simulador de física y un juego de supervivencia. Las reseñas destacan que el manejo de la bicicleta es un desafío en sí mismo. Un usuario comentó: "Imaginate que vas en bici, un auto te choca y te caés. Te volvés a subir y te choca otro, y otro, y otro más". Esta sensación de caos constante se ve reforzada por la aparición de amenazas ridículas, como Boomer el Payaso, que añaden una capa de tensión absurda al trabajo. Otro jugador comparó la experiencia de forma hilarante: "Es como jugar al ajedrez, pero amás el servicio de delivery de comida y te persiguen tipos raros por el tablero". A pesar de esto, el juego sufre de una falta crónica de dirección, con críticas que señalan que "el sistema de juego es muy pobre, repetitivo y no te dan ninguna indicación de qué hacer".
La recepción de la comunidad es un campo de batalla dividido. Con un promedio de apenas 1.7 horas jugadas, queda claro que Dodgy Deliveries es una experiencia efímera. Para algunos, es "cine absoluto" y "el mejor juego de fútbol y repartidores" por sus disparatados minijuegos. Sin embargo, para la otra mitad, el juego roza lo injugable. Las quejas sobre la falta de tutoriales son recurrentes: "No se entiende un carajo, aprendan a desarrollar juegos con las manos", disparó un usuario frustrado. Otros fueron más tajantes con el aburrimiento que les produjo, llegando a decir que es "más aburrido que ver porno con la abuela" o simplemente calificándolo como una "pérdida de tiempo sin objetivos claros". Es un título que vive y muere por el grupo de amigos con el que se juegue; solo es divertido si el plan es "hacer payasadas y chocar a tus compañeros".
En conclusión, Dodgy Deliveries es el típico experimento de Steam que se vuelve viral durante quince minutos gracias a su precio inexistente y su estética disparatada. Si buscás un juego profundo con progresión y mecánicas pulidas, acá no lo vas a encontrar; de hecho, "después de 3 o 4 noches se vuelve repetitivo". Pero si tenés un grupo de amigos dispuestos a soportar controles toscos y errores técnicos a cambio de un par de sustos y muchas risas, vale la pena la descarga. Es, en esencia, un "juego de mierda" pero de esos que se disfrutan por lo bizarro de su existencia.



Puntos Fuertes
- Completamente gratuito, lo que elimina cualquier barrera de entrada.
- Situaciones cómicas involuntarias generadas por las físicas y los encuentros con enemigos.
- Minijuegos inesperados, como la posibilidad de jugar al fútbol con el paquete.
- Ideal para cooperativo, ganando mucho valor cuando se juega con amigos en chat de voz.
- Atmósfera ridícula que mezcla el terror con lo payasesco de forma efectiva.
Puntos a Observar
- Falta total de tutoriales o guías para entender las mecánicas básicas.
- Controles frustrantes que pueden convertir el simple hecho de pedalear en un calvario.
- Contenido extremadamente limitado, volviéndose monótono tras la primera hora de juego.
Conclusión
Dodgy Deliveries es una curiosidad digital. No intenta ser el próximo referente del género, sino simplemente un patio de juegos roto y gracioso para pasar el rato. Como bien dijo un usuario: "Pasé 25 minutos muy buenos, pero nada más". Si bajás tus expectativas al mínimo y vas con ganas de perder el tiempo, este servicio de delivery te puede sacar una sonrisa antes de que decidas desinstalarlo para siempre.
