Una secuela que expande el universo de una Buenos Aires distópica, pero que tropieza con una brevedad extrema y la falta de sus rasgos más distintivos.
Reversion - The Meeting (2nd Chapter) nos sitúa inmediatamente después de nuestra huida del hospital. En esta segunda entrega de la aventura gráfica episódica, despertamos en una Buenos Aires en ruinas, sin recuerdos, y con la misión de encontrar a un misterioso extraño que posee las llaves de nuestro pasado. Es una propuesta que mezcla la nostalgia de las aventuras clásicas con una ambientación urbana devastada que busca atrapar al jugador desde el primer minuto.
En lo que respecta a sus mecánicas, el título se mantiene fiel al género de "apuntar y cliquear", aunque con opiniones divididas sobre su ejecución. Algunos jugadores destacan positivamente la evolución respecto al inicio de la saga, mencionando que es un "buen juego, que te hace pensar, y los acertijos e interacciones están muy creativos". Otros usuarios valoran la expansión del mundo, señalando que "hereda los objetos encontrados en la primera entrega y el mapa es mucho más extenso". Sin embargo, no todo es fluidez; hay quienes critican que arrastra problemas de diseño, describiéndolo como un juego con la "misma interfaz molesta, especialmente en los enredos con el inventario", lo que puede empañar la experiencia de navegación para los menos pacientes.
La recepción de la comunidad refleja un desencanto palpable, especialmente por la pérdida de identidad sonora y su escasa duración. Una de las críticas más recurrentes es la ausencia del doblaje local, con usuarios expresando: "Tuve una gran decepción ya que este capítulo no tiene el doblaje argentino, que era lo que más amaba del capítulo anterior". A esto se suma una sensación de brevedad que deja a muchos con gusto a poco; mientras algunos lo ven como algo positivo al decir que "es bastante entretenido, sirve para matar el tiempo", otros son más tajantes al calificarlo como "muy corto y sin grandes eventos", advirtiendo que la trama se siente "muy tirada de los pelos" y que el producto final parece "apresurado".
En conclusión, Reversion - The Meeting funciona como un puente narrativo que, si bien logra presentar acertijos interesantes y una atmósfera lograda, falla en consolidarse como una experiencia independiente de peso. Por su precio extremadamente bajo de $1.49 ARS, es difícil exigirle una producción de alto presupuesto, pero el hecho de que termine en un suspenso tras años de espera por el capítulo final lo convierte en una recomendación arriesgada. Es ideal para quienes buscan una historia rápida en una tarde lluviosa, pero puede resultar frustrante para quienes esperan una evolución técnica significativa o una conclusión satisfactoria.



Puntos Fuertes
- Precio inmejorable: Por menos de lo que cuesta un caramelo, ofrece varias horas de entretenimiento.
- Ambientación lograda: La representación de una Buenos Aires post-apocalíptica sigue siendo su mayor atractivo.
- Acertijos creativos: Logra desafiar al jugador con interacciones que requieren pensamiento lateral.
- Continuidad: La posibilidad de heredar objetos de la primera parte le da un toque de progresión interesante.
- Inclusión de extras: El soporte para logros y cromos de Steam añade valor para los coleccionistas.
Puntos a Observar
- Ausencia de doblaje local: Se extraña profundamente el acento argentino que le daba personalidad única.
- Extrema brevedad: Muchos jugadores logran terminarlo en apenas una hora, sintiéndose más como un demo que como un juego completo.
- Problemas técnicos y de interfaz: Errores en la resolución y una gestión de inventario tosca dificultan la jugabilidad.
Conclusión
Reversion - The Meeting es una pieza de nostalgia para los amantes de las aventuras gráficas que no temen enfrentarse a un desarrollo episódico inconcluso. Si bien pierde parte de la magia sonora de su predecesor y se siente como un suspiro en términos de duración, sus acertijos y su ambientación local logran mantener el interés lo suficiente como para justificar su ínfimo costo. Una experiencia breve, porteña y melancólica que nos deja preguntándonos qué fue lo que realmente pasó hace 20 años.
